La novela, el ensayo, el cuento realista:
no implican una manera única y nueva de decir las cosas, todas sus formas se alejan de lo literario, y se asoman al periodismo ficticio. La literatura como imitación de la realidad es mediocridad. Configurarla como forma única es el desafío.
La revolución literaria sólo puede llevarse a cabo si el poeta se revela como una verdadera conciencia crítica, negadora de lo cotidiano, de la represión y lo útil.
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miércoles, 21 de febrero de 2007
lunes, 22 de enero de 2007
Discordancia
Me hartó el hombre de fáciles palabras y el estúpido genio bucólico que nace con él. Me hartó la poesía vanguardista y su innegable lucha contra la corriente. Me hartaron las mujeres pintadas, acicaladas, arremangadas, emperifolladas, hechas de jabón y mentas. Y todo su olor a tiempo malgastado. Me hastié de las conversaciones profundas, sentimentales, insulsas y sulsas o con sabor a vértebras animales, a féretros radicales, a séquitos dispépticos. Me cansaron las minorías y la burguesía dominante y la clase media con sus acartonados sueños bien guardados en bitácoras sin brújulas. Me agobió la distancia de los ojos, la mirada del espejo, el pestañeo inservible o provechoso-rentable-eficiente y sus tarascones de tics nerviosos . Me atosigaron las mayúsculas y su brutal desprecio y su jactancia suficientemente engreída y altanera; y la apatía de las otras, y sus inanes intentos por ser la primera de la oración. Me hartaron las preces y sus fábulas fáculas de soles que no existen. Me agobiaron los términos embrollados en laberintos cientistas y de intelectualidad dudosa, y la ingenua simplicidad de las simples palabras. Me cansó que agobia y hastía no comprometa como harta y atosiga. Y me enervaron e irritaron y aburrieron los libros ambulancia, y los generosos en estupideces, y los que se zampan sólo por su desenlace, y los que terminan siendo guiones de películas de clase m.
Pero más me hartaron los ojos que leen, y que determinan y detractan y reprueban, e idolatran y reverencian, y vomitan en las jetas del esfuerzo y la pereza y la ignorancia.
Pero más me hartaron los ojos que leen, y que determinan y detractan y reprueban, e idolatran y reverencian, y vomitan en las jetas del esfuerzo y la pereza y la ignorancia.
jueves, 16 de noviembre de 2006
Aires de Noviembre

La ventana es mi ventana. Golpea el aire, asusta el barrio. Suenan bocinas que trepan hasta el séptimo y el frenar del bondi (ese seguro pasajero impaciente). Hay oraciones revueltas entre los gritos, y el frenar de otro bondi. Ya no miro a través de la ventana, la veo a ella. Me veo. La barba que asoma sin pudor y los ojos que se ven proyectados proyectando el anoche y su té de lágrimas por las risas en casa de Paulie.
-Dale, costura!- gritan allá afuera, y es volver al piso siete de la nuca contra el suelo, del seco olor a realidad fermentada. Y seguir a las agujas y descifrarlas: las cuatro de la tarde de un jueves perdido en el almanaque y su arrocito con arvejas.
El gato que sigue paseándose en una peatonal de sábanas y alfombra y piso de parqué, un mundo acotado en el séptimo. Y el ascensor que nunca lo llevó destino al crudo asfalto y sus bondis y sus frenos de aire.
--- --- --- ---No me malpegues, Saires. Olvidate de enamorarme a paso de asfalto y ladrillo y voluptuosas caderas voluptas. Cansate de reclamarme a tus pocos astros, a tu luna resentida por los humos salvajes de esos lunáticos en traje de baño. No soy tuyo, querida. No te engañes.
Omnímodo el ordenador que ahora recibe estos proyectiles de tinta. Tecnología de lo diminuto que presenció ese diálogo de sincerarse con ella y descubrirla ilusa. Feliz el párpado de la pantalla.
domingo, 8 de octubre de 2006
¿parte II?
¡es de no creer y la puta madre!
...como una estúpida mosca sedienta de fotones corrí hasta su casa de vidrio, y este zumbido crónico de una muerte anunciada ya me tiene acaso las bolas chatas...
sin embargo aún puedo escuchar al bobo,
y agradezco entonces al barbudodearriba el habernos modelado con la ineluctable necesidad de párpados dormir: es que, y la luna lo vio, apagóse el interruptor de su luz y entonces se encendió mi tímida lucidez, la conciencia retornó con brusquedad y respiré estentóreamente el regreso a casa.
...como una estúpida mosca sedienta de fotones corrí hasta su casa de vidrio, y este zumbido crónico de una muerte anunciada ya me tiene acaso las bolas chatas...
sin embargo aún puedo escuchar al bobo,
y agradezco entonces al barbudodearriba el habernos modelado con la ineluctable necesidad de párpados dormir: es que, y la luna lo vio, apagóse el interruptor de su luz y entonces se encendió mi tímida lucidez, la conciencia retornó con brusquedad y respiré estentóreamente el regreso a casa.
lunes, 2 de octubre de 2006
Lo capicúa
escuchame chambón!,
fue que el sol se "estrelló" en el horizonte
y se partió en doscientos veintidós (222) fósforos.
y fue que un accidental observador escupió su saliva de estupor y dio a luz un concepto. Lo capicúa.
fue que el sol se "estrelló" en el horizonte
y se partió en doscientos veintidós (222) fósforos.
y fue que un accidental observador escupió su saliva de estupor y dio a luz un concepto. Lo capicúa.
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